Por la desobediencia de nuestros primeros padres, la naturaleza humana decayó y aunque el ser humano pretende ser feliz sin esa conexión directa con Dios, nunca lo conseguirá. Es evidente que en este siglo los actos se están justificando por los medios y circunstancias que se atraviesan, a lo malo se le llama bueno y a lo bueno se le designa como malo; porque la ley de Dios no es prioridad en las personas, lo es, el vivir cómodamente, no importando cómo se consigue, a causa de qué o quién y sin tener presente las consecuencias. Podemos analizar en Romanos 8:7, lo siguiente: "Los que no controlan sus malos deseos solo piensan en hacer lo malo. Son enemigos de Dios, porque no quieren ni pueden obedecer la ley de Dios". La educación, la cultura y el ejercicio de la voluntad pueden ser medios para desarrollar nuestras vidas, pero la única manera de ser bienaventurados es colocarnos ante la Justificación de Jesús.
sábado, 2 de abril de 2011
Nuestra Cosmovisión
Realmente es interesante cuestionar nuestra cosmovisión, en qué aspectos está fundamentada, en quién está cimentada y cómo está direccionada en todas las esferas de nuestra vida. Nuestras acciones y pensamientos deben tener una interconexión con nuestras creencias cristianas y comportamientos éticos, los cuales trascienden más allá de lo que nosotros mismos creemos.
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