sábado, 9 de abril de 2011

Conflicto Cósmico 3

Dios puso al hombre bajo una ley, como condición indispensable para su propia existencia. Era súbdito del gobierno divino, y no puede existir gobierno sin ley. Dios pudo haber creado al hombre incapaz de violar su ley; pudo haber detenido la mano de Adán para que no tocara el fruto prohibido, pero en ese caso el hombre hubiese sido, no un ente moral libre, sino un mero autómata. Sin libre albedrío, su obediencia no habría sido voluntaria, sino forzada. No habría sido posible el desarrollo de su carácter. Semejante procedimiento habría sido contrario al plan que Dios seguía en su relación con los habitantes de los otros mundos. Hubiese sido indigno del hombre como ser inteligente, y hubiese dado base a las acusaciones de Satanás, de que el gobierno de Dios era arbitrario.



Tal ha sido la labor que Satanás ha llevado adelante con gran éxito, desde los días de Adán hasta el presente. Tienta a los hombres a desconfiar del amor de Dios y a dudar de su sabiduría. Constantemente pugna por despertar en los seres humanos un espíritu de curiosidad irreverente, un inquieto e inquisitivo deseo de penetrar en los inescrutables secretos del poder y la sabiduría de Dios. En sus esfuerzos por escudriñar aquello que Dios tuvo a bien ocultarnos, muchos pasan por alto las verdades eternas que nos ha revelado y que son esenciales para nuestra salvación. Satanás induce a los hombres a la desobediencia llevándoles a creer que entran en un admirable campo de conocimiento. Pero todo esto es un engaño. Ensoberbecidos por sus ideas de progreso, pisotean los requerimientos de Dios, caminando por la ruta que los lleva a la degradación y a la muerte.

Conflicto Cósmico

¿Será cierto que puede haber verdadera moralidad separada de la libertad? ¿Hay actos que se consideran realmente “morales” si son forzados, si no proceden de una elección libre?

Conflicto Cósmico

“El pecado entró en el mundo por la deserción de uno que estuvo a la cabeza de los santos ángeles. ¿Qué produjo un cambio tan grande, transformando a un súbdito real y honrado en un apóstata? Se da la respuesta: ‘Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor’. Si Dios no hubiese hecho tan hermoso al querubín cubridor, tan parecido a su propia imagen, si Dios no le hubiera otorgado honores especiales; si algo se hubiera dejado sin hacer en el don de la belleza, y el poder y el honor, entonces Satanás podría haber tenido alguna excusa”.–E. G. de White, The General Conference Daily Bulletin, 2 de marzo de 1897.

lunes, 4 de abril de 2011

¿Se están perdiendo los valores en el ser humano?

¿Es posible que no entendamos que lo más costoso en el mundo es el pecado? Su costo es la pureza de conciencia, que se pierda el favor de Dios y que el alma se separe de él, y finalmente la pérdida del cielo.
¿Qué están imitando nuestros niños y jóvenes de nuestros valores?... Veamos...
Ser honesto es ser real, auténtico, genuino. Ser deshonesto es ser falso, ficticio, impostado. La honestidad expresa respeto por uno mismo y por los demás. La deshonestidad no respeta a la persona en si misma ni a los demás. La honestidad tiñe la vida de apertura, confianza y sinceridad, y expresa la disposición de vivir en la luz. La deshonestidad busca la sombra, el encubrimiento, el ocultamiento.