“El pecado entró en el mundo por la deserción de uno que estuvo a la cabeza de los santos ángeles. ¿Qué produjo un cambio tan grande, transformando a un súbdito real y honrado en un apóstata? Se da la respuesta: ‘Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor’. Si Dios no hubiese hecho tan hermoso al querubín cubridor, tan parecido a su propia imagen, si Dios no le hubiera otorgado honores especiales; si algo se hubiera dejado sin hacer en el don de la belleza, y el poder y el honor, entonces Satanás podría haber tenido alguna excusa”.–E. G. de White, The General Conference Daily Bulletin, 2 de marzo de 1897.
No hay comentarios:
Publicar un comentario